Cirugía de las bolsas de bichat para un rostro más anguloso y sin complejos

Muchas personas por genética portan unos mofletes redondeados, adorables en la infancia pero que en la adultez pueden resultar incómodos, resultando el rostro excesivamente redondo. Si bien hay quienes logran convivir con estas facciones sin problemas y hasta les aporta cierto encanto, muchos otros se sienten acomplejados por su rostro regordete, muy redondeado.

Para estos últimos existe la técnica de remoción quirúrgica de las bolsas de bichat, que ofrece un rostro más anguloso y pómulos esculpidos.

 

Cirugía de las bolsas de bichat para un rostro más anguloso y sin complejos

El nombre de esta parte de la anatomía del rostro seccionada mediante esta técnica, responde al anatomista y biólogo francés Xavier Bichat, quien describió los cúmulos de tejido graso que se encuentran en las mejillas. La técnica se conoce como bichectomía en su honor, y consiste en extraer esas bolsas que se encuentran en las mejillas, dándole un aspecto al rostro más delgado, alargado, anguloso.

Todos tenemos las bolsas de bichat, pero dependiendo de su tamaño, nos hacen la forma de la cara más redonda o más alargada.

Se recomienda realizar esta intervención a partir de los 16 años, ya que es la edad aproximada en la que deja de crecer el rostro y hasta los 40, dado que el rostro comienza a adelgazar a medida que envejecemos.

La gran ventaja de la bichectomía es que los resultados son definitivos, puesto que una vez que se retiran estas bolsas de grasa, no vuelven a formarse – a diferencia de lo que sucede en otras partes del cuerpo, donde las lipectomías no son definitiva sino que la grasa vuelve a acumularse si ganamos peso.

Se trata de bolsas que no tienen tendencia a engordar pues están aisladas de la grasa normal. Están muy bien localizadas por lo cual, una vez que se quitan ya no vuelven a salir.

El procedimiento consiste en realizar dos incisiones internas, una en cada mejilla, justo en el espacio que hay entre las muelas inferiores y las superiores, por lo que no quedan marcas visibles.

Se puede realizar la cirugía con anestesia local y sedación, lo que evita los riesgos de una anestesia total. Los cortes van por dentro de la boca y son de aproximadamente tres centímetros. Por ahí se extraen las bolsas de grasa. No se extrae todo, se quita en función de lo que el cirujano considera que el paciente necesita afinar su rostro. Por eso es importante ponerse en manos de un cirujano experto y experimentado, para obtener los mejores resultados.

La recuperación es bastante rápida, al día siguiente el paciente puede retomar con precaución sus actividades habituales. Los puntos se caen solos, solamente hay que controlar las molestias de la inflamación de los primeros cuatro o cinco días, y estar alerta a los riesgos de infección, como en cualquier cirugía.

Se indica mantener una dieta semi blanda durante la primera semana y media después de la intervención, precisamente para evitar infecciones en las heridas o lastimarse por error.

Una vez la inflamación desaparece, el paciente notará un rostro mucho más afilado con los pómulos y el mentón más marcados que antes.


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