Golpes de calor: Consejos y claves para cuidar tu salud este verano

Con la llegada de la estación más cálida del año, es importante tener presente una serie de consejos para evitar que nuestra salud se vea afectada por las altas temperaturas y los efectos relacionados a la exposición al sol.

En verano, al calor producido por nuestro cuerpo se suma el de las altas temperaturas del medio ambiente, y es cuando surgen una serie de trastornos conocidos como “golpes de calor”.

Un golpe de calor es producido cuando la temperatura corporal alcanza los 40 grados o más,  porque el organismo no alcanza a regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración. En estos casos, el sudor, mecanismo natural de defensa del organismo, no resulta  suficiente para bajar la temperatura del cuerpo, ésta sube y puede producir consecuencias graves en la salud de las personas.

La probabilidad de sufrir este malestar está siempre latente y los especialistas recomiendan conocer los síntomas de esta afección, su tratamiento y cómo actuar ante una emergencia.

¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor?

Hay que estar alertas frente a los siguientes indicios:

– Agotamiento: respiración y pulso débil, fatiga o debilidad, sed intensa o sequedad en la boca.

– Malestares: dolores de cabeza, vértigos o mareos, náuseas, desmayo, convulsiones, pérdida de conciencia

– Reacciones físicas: enrojecimiento de la piel, sudoración excesiva, temperatura mayor a 39º C, calambres musculares y sensación de calor extenuante.

Si aparecen algunos de esos síntomas, se recomienda tomar inmediatamente acciones de enfriamiento para disminuir la temperatura corporal. En primer lugar, trasladar a la persona a un lugar fresco y ventilado. Luego humedecer su rostro y ropa, aplicarle hielo en la cabeza, axilas y cuello, y darle abundante agua fresca.

Si la temperatura del cuerpo no disminuye, tiene pulso débil y decaimiento, acudir inmediatamente a un centro de salud.

Las 5 recomendaciones básicas para evitar golpes de calor son:

  1. Aumentar la ingesta de líquidos: consumir abundantes bebidas para prevenir la deshidratación y reponer la pérdida de agua causada por el sudor. Evitar ingerir alcohol, porque contiene muchas calorías y eleva la temperatura corporal.
  2. Buena alimentación: ingerir comidas livianas, frutas y verduras frescas. Evitar las comidas pesadas de difícil digestión o muy calientes.
  3. Cuidarse del sol: evitar las exposiciones prolongadas al sol, principalmente durante las horas centrales del día: desde las 12 del mediodía hasta las 16 horas. Utilizar siempre protector solar.
  4. Evitar la actividad física en horarios de mucho calor: no practicar actividades físicas en horas del mediodía y la siesta, es más conveniente hacerlo por la mañana o cuando baja el sol. Además es importante comenzar el ejercicio progresivamente para acostumbrar al cuerpo al calor y a la sudoración.
  5. Vestir ropa adecuada: utilizar ropa liviana y fresca, con colores claros y preferentemente de algodón, que permitan el paso de la transpiración. No usar ropa de colores oscuros, telas pesadas o fibras acrílicas. Cubrir adecuadamente la cabeza con sombreros o gorros.

Es importante tener en cuenta que los adultos mayores de 60 años y los niños menores de 5, representan el grupo más vulnerable a sufrir este tipo de afecciones, porque a estas edades el cuerpo posee menor capacidad de responder a los cambios de temperatura. Por este motivo, los cuidados y las precauciones deben maximizarse en estos grupos y ante cualquier duda presentarse al centro de salud más cercano.

 


Acerca de Maria Laura Cóceres 33 Articles
Soy comunicadora social. Tengo 25 años. Santafesina. Curiosa por naturaleza, disfruto escribiendo y compartiendo temas de interés general.
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