Lifting con hilos japoneses, tratamiento antiarrugas de avanzada

Hasta no hace mucho tiempo, someterse a un lifting de rejuvenecimiento para quitar del rostro las arrugas y devolverle la lozanía de la juventud, implicaba someterse a una cruenta cirugía, con un proceso de recuperación no falto de molestias y riesgos. En la actualidad, la medicina estética tiende a perfeccionar los tratamientos menos invasivos, y en esta línea llega el lifting con hilos japoneses, para lograr excelentes resultados sin los riesgos y las molestias de una cirugía convencional.

El lifting con hilos viene utilizándose desde hace tiempo, de diversos materiales como los hilos de oro, también de materiales reabsorbibles pero que deben anclarse con una suerte de anzuelo a los tejidos, o bien mediante el uso de materiales de relleno como el ácido hialurónico o la hidroxiapatita cálcica. Pero los hilos japoneses son un paso más adelante, la más moderna tecnología en tratamientos de rejuvenecimiento.

Los hilos japoneses son de un producto llamado polidioxanona. Se trata de un material reabsorbible y totalmente biocompatible. Este mismo material se utiliza desde hace muchos años para la realización de suturas quirúrgicas de precisión, en tejidos u órganos internos como el útero, el corazón o el estómago.

La polidioxanona es un material cuyas propiedades hacen que el propio hilo se sujete por sí mismo donde se infiltra. Al mismo tiempo, este material estimula la producción de colágeno nuevo que hace que la piel se vuelva más gruesa, lo que le da más calidad y una textura más firme y tersa.

Estos hilos se presentan en diferentes grosores, si bien son tan delgados como un cabello. Este tratamiento debe ser aplicado por un médico experto, que selecciona el mejor hilo para resolver cada caso, a partir del grado de tensión necesario, grosor y calidad de la piel y zona a tratar.

El rostro se marca con lápiz y micro agujas guía, se infiltra cada hilo a nivel hipodérmico, en la línea y dirección exactas. La pericia del cirujano debe crear una malla que sujeta los tejidos del rostro y le devuelven la lozanía y el aspecto juvenil.

En este entramado, los hilos se entrecruzan entre sí para lograr el máximo resultado. En una sesión completa de cara y cuello se depositan entre 20 y 80 hilos. A los seis meses del tratamiento, lo hilos se han reabsorbido, pero los resultados duran por mucho más tiempo.

Esta técnica no es dolorosa, por lo cual en general no se utiliza anestesia, la implantación de los hilos genera una molestia soportable. Al no haber anestesia ni sutura, el paciente vuelve a sus actividades de forma inmediata. El efecto tensor se percibe de forma inmediata tras el tratamiento, aunque los resultados definitivos se alcanzan a las tres semanas, aproximadamente, estos resultados suelen perdurar alrededor de 18 meses.

Estos hilos, finalmente, logran que las mejillas se eleven, se recupere un óvalo facial de líneas definidas, se borran los surcos nasogenianos, se borran las arrugas peribucales, se disimulan las  arrugas del contorno de los ojos y del código de barras, así como elevar las cejas, mejorar el doble mentón, reafirmar el cuello, el interior de los brazos, los muslos, las rodillas, los glúteos, las mamas e incluso abdomen.

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