Rinoplastía sin cirugía: rinomodelación

Las actuales técnicas de medicina estética siguen una tendencia: la de lograr los mejores resultados a través de técnicas mínimamente invasivas. En esta línea, se encuentra la rinomodelación, una novedosa técnica que propone realizar una rinoplastía o remodelación plástica de la nariz, pero sin cirugía: algo imposible hasta no hace mucho tiempo atrás.

Esta técnica consiste en la aplicación de otras ya utilizadas por los cirujanos plásticos como el uso de material de relleno o botox, que logra a través de retoques corregir pequeños defectos y dar a la nariz una apariencia más armónica, pero evitando todos los riesgos de una cirugía, además de que la recuperación es prácticamente inmediata.

Otra ventaja es que el resultado es muy natural, es probable que nadie se dé cuenta que la persona se ha intervenido en la nariz, pero en cambio noten una mejora estética: “algo” diferente, una apariencia más armónica y hasta más joven – porque con los años, la nariz tiende a caer y volverse más carnosa.

Muchas personas tienen además el temor de que una rinoplastía quirúrgica altere demasiado su rostro, al punto de no reconocerse frente al espejo. La rinomodelación, en cambio, ofrece resultados sutiles aunque efectivos. Incluso, dependiendo del material de relleno utilizado, se pueden revertir los efectos, ya que algunos son reabsorbibles, mientras que otros son permanentes.

La rinomodelación permite hacer recto un perfil donde exista una proturberancia del hueso, o bien para estilizar una nariz aguileña. También permite disimular una nariz ancha, levantar ligeramente la punta, rellenar un perfil demasiado hundido, modificar el ángulo entre nariz y labio superior, darle mejor forma a una nariz achatada, elevación de zonas deprimidas producto de accidentes traumáticos o cirugías previas de la nariz, entre otras mejoras estéticas.

Desde luego, este tipo de procedimientos no puede disminuir el tamaño de la nariz, o modificar radicalmente la forma de la misma. Si lo que se busca es eso, entonces la solución sí es la rinoplastía quirúrgica. Por eso, recurrir a un cirujano plástico serio ç, experimentado y escrupuloso, es la forma de saber cuál es el procedimiento que mejor se adapta a nuestras expectativas y necesidades.

La rinomodelación permite hacer recto un perfil donde exista una proturberancia del hueso
La rinomodelación permite hacer recto un perfil donde exista una proturberancia del hueso

Una de las ventajas de la rinomodelación es que no se requiere de uso de anestesia, el procedimiento dura unos 30 minutos y la reincorporación a las actividades cotidianas es inmediata. No se requiere de cuidados posteriores, no hay dolor y el resultado es inmediato – más allá de alguna pequeña inflamación localizada. Dependiendo del resultado que se busque, los pacientes pueden requerir de tres a cinco sesiones.

Cabe señalar que si se tiene la intención de realizar de todas formas una rinoplastía quirúrgica, no conviene someterse a este procedimiento, dado que el material de relleno o el botox podrían complicar la intervención y posterior recuperación.

Otra sugerencia es recurrir únicamente a cirujanos plásticos experimentados y reconocidos, dado que en su buena práctica es donde se logrará un resultado óptimo. Al mismo tiempo, es necesario confirmar que el material de relleno que se utilizará está aprobado y es inocuo.


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