Todas las preguntas sobre el botox

Es el producto estrella, el que todo el mundo está utilizando para lograr una piel de aspecto terso. El botox es la solución para atenuar arrugas y líneas de expresión, que destaca por su simplísima aplicación, que hace que se pueda evadir el bisturí por un buen tiempo. Claro que se sugiere que de todas formas, sea un cirujano experimentado quien lo aplique, pues siempre existen algunos riesgos, pero de todas formas, sus ventajas son muchas. En este post, evacuamos todas las dudas acerca del botox.

Botox es el nombre acortado de la toxina botulínica, generada por la bacteria clostridium botulinum. Es una sustancia venenosa, causante de la enfermedad botulismo, pero en forma diluida permite múltiples aplicaciones médicas, incluyendo la estética. Su uso está aprobado por las principales administraciones de medicamentos, incluyendo la FDA (la americana, que es una opinión líder en cuanto a la viabilidad de medicamentos y drogas).

Al inyectarse en pequeñas dosis, el botox produce una relajación de los músculos estriados, es decir, los voluntarios. Así, suele utilizarse en la frente y a los lados de los ojos, para evitar las marcas de las líneas de expresión.

Se aplica con una inyección que molesta un poco. Si se es demasiado sensible al dolor, se puede utilizar una crema anestésica media hora antes de la aplicación, y un poco de hielo justo antes para insensibilizar la zona.

Existe el temor de que los resultados sean poco naturales, temor alimentado con algunos casos de usuarios compulsivos de botox – y médicos inescrupulosos – que terminaron con un rostro tieso y nada natural. Para que esto no ocurra, hay que atenderse con un buen profesional, que al inyectar la toxina, lo haga en los lugares precisos y con unas unidades determinadas, adaptando la dosis a cada paciente y a cada caso. Se suelen tomar fotos antes del procedimiento para tener en cuenta las zonas a tratar en cada paciente, y para comparar.

El efecto del botox no es inmediato sino que aparece a partir del tercer o cuarto día después de la aplicación, alcanzando su máximo a los diez días y se mantiene por un período de cuatro a seis meses.

Algunos efectos adversos esperables son hematomas en la zona del pinchazo, asimetría facial – en caso de un mal diagnóstico y/o errores en la aplicación – y en algunos casos raros, intolerancia al producto. Por todo eso, es tan importante contar con un buen médico que realice todas las indicaciones.

El procedimiento dura como mucho una media hora, y no requiere reposo posterior. La persona se reintegra de inmediato a su vida normal. Sin embargo, hay que tener algunas precauciones. Es importantísimo mantener la cabeza erguida las cuatro horas posteriores a la inyección del botox, se puede estar de pie, sentados o caminando pero siempre con la cabeza recta. En esas horas no se puede inclinar la cabeza, ni ladearla ni tumbarse.

El día del procedimiento, no se puede hacer ningún ejercicio físico vigoroso. Los cinco días posteriores, no se puede tomar aspirina (para no provocar hematomas) ni entrar en saunas o zonas de mucho calor.

En cuanto a las zonas que pueden tratarse con botox, cabe señalar que su uso aprobado en la mayoría de los países es del tercio superior de la cara, para el tratamiento de las arrugas de expresión de la zona del músculo frontal, entrecejo y patas de gallo.

Fuera de la estética, el botox tiene otros usos médicos. Por ejemplo, sirve para tratar la hipersudoración (sudoración excesiva) en axilas, palmas de las manos y plantas de los pies.

También se utiliza para tratar el estrabismo (ojos bizcos), el bruxismo (rechinamiento de dientes), cefaleas (dolores de cabeza) y contracturas musculares frecuentes.


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